Cine hecho por niños

Hace rato –más de una década- que se habla del cine de entretenimiento, en contraposición a un supuesto cine arte o comprometido. Por supuesto, nosotros que somos muy inteligentes, nos parece una pelotudez discutir esto en serio. Hay cine bueno y cine malo. Está científicamente comprobado que “Los Doce del Patíbulo” es mejor que “Sur” de Pino Solanas o cualquiera de Perrone. Ya no sólo Hollywood cree que somos todos adolescentes: cualquier pelandrún coreano o uruguayo hace películas para que los granujas la pasen bien. O alguien cree que a una señora de 60 años le seduce Tarantino, películas con putas, dragones, etc.
Inclusive el formato, cada vez más videoclipero parece confirmar esa tendencia. Y ni hablar de simplificar las cosas para que nadie quede con un gusto amargo en la boca, tipo “no entendí de qué se trataba. Soy muy tonto”. Sólo algunos valientes nos animamos a expresar “no, no la entendí. Pero igual me gustó ¿Y qué? Me la banco!”
Hace poco vi “El Umbral”, dirigida por Marc Foster, con Ewan McGregor, Naomi Watts, Ryan Gosling, Bob Hoskins, Janeane Garofalo.
¿Por qué?
Si nadie me obligó. Nadie, nadie me la recomendó. ¿Por qué tuve que perder más de una hora de mi vida viendo cómo me tomaban el pelo?
Porque estaban McGregor y Watts, por eso.
Lean la sinopsis:
“Un psiquiatra recibe una noticia inesperada de un joven paciente: en el transcurso de siete días el pretende suicidarse.
Desde ese momento en adelante, el psiquiatra se embarca en un increíble viaje para salvarlo.
Sin embargo, a medida que va recabando todas las informaciones que expliquen el por qué de esa drástica decisión, su vida comienza a adquirir toques surreales e inexplicables.
La búsqueda de las respuestas a los problemas de su paciente lo llevan a lugares y personajes, que parecen salir de una dimensión paralela localizada entre la vida y la muerte.”
Bullshit!
El director se embarca en una de Victor Sueiro, Philip K. Dick, Borges, mucho tufo a David Lynch, una sarta de simbología psi, uff. Llega un momento en que uno se pregunta ¿y cómo carajo va a explicar todo esto el Sr. Director? Ah, muy fácil. ¿Recuerdan el título de este post? Asunto infantil=recurso aniñado. Es un recurso al que hasta el gran Paul Auster se rindió (con pésimos resultados, como acá). Que Terry William usó (con bastante más éxito) en Brazil y el mostro sagrado Ambroce Bierce sembró con “El puente sobre el río del buho”: era todo un sueño. O una alucinación. Andá a cagar!! En cuento al aspecto videoclipero, creo que hay secuencias de una publicidad de Gancia. Qué nabo!
Claro, el señorito dijo “acá la voy a complicar” y cuando se dio cuenta que necesitaba 8 horas más para darle un cierre convincente le preguntó a su sobrinito cómo catzo hacía.
En el caso de Dick, las historias siempre cierran. Con Lynch uno ya sabe qué posiblemente no entienda un joraca, pero no importa, el encanto de sus películas está en otra parte. Con Naked Lunch, de Cronenberg, cuando se inyectan veneno para cucarachas, uno asume que se mete en una alucinación y que va a ser cualquiera. Pero este pelotudo la va de Sueiro y termina haciendo una historia para que cualquier borracho que se haya quedado dormido durante 45 minutos la pueda entender…
No la vean.
